Lugares
Asunción a pie, del puerto a la ciudad nueva
Un recorrido de media jornada para entender cómo creció la capital y por qué sigue mirando al río.
Asunción no se entrega a la primera mirada. Es una capital baja, verde, construida en épocas distintas sin un plan que las mantuviera unidas, y eso la vuelve más interesante de lo que sugiere una primera hora en auto. A pie tiene mucho más sentido.
La mañana: el centro histórico
Se empieza por la parte alta del centro, donde los edificios públicos de la segunda mitad del siglo XIX y del comienzo del XX se asoman a calles cortas y en pendiente. Las fachadas son neoclásicas, los colores pastel, las aberturas de madera llegan hasta el techo. Muchos edificios fueron restaurados, otros esperan, y esa alternancia es el verdadero carácter del barrio: ninguna escenografía, ningún centro histórico congelado.
Desde aquí, a diez minutos a pie, se llega al río. Es la razón por la cual la ciudad existe donde existe: Paraguay es un país sin salida al mar y durante siglos el agua fue su única infraestructura hacia el exterior. Ver las barcazas cargadas de contenedores remontar la corriente explica más cosas sobre la economía local que muchas presentaciones.
Mediodía: la costanera
La Costanera, el paseo ribereño construido en los últimos años, es el lugar donde la ciudad decidió recuperar su propia orilla. Es un eje amplio, ventoso, muy concurrido al atardecer: gente que corre, familias, vendedores de helado, quien llega solo a mirar el agua.
El contraste es nítido y vale la pena notarlo. A las espaldas se ven los barrios bajos construidos en la zona que el río, en las crecidas mayores, ocupó históricamente. Enfrente, el río mismo. Es el punto en el que Asunción muestra a la vez sus ambiciones y sus fragilidades, sin mediaciones.
Tarde: la ciudad nueva
Después está la otra Asunción, la que en los últimos quince años creció hacia el este: torres de vidrio, oficinas, hoteles, restaurantes, sedes de bancos y de empresas de servicios. Las calles son anchas, las manzanas grandes, las distancias pensadas para el auto.
Quien llega por trabajo pasa casi todo su tiempo aquí y corre el riesgo de llevarse a casa una sola imagen del país: moderna, eficiente, sin historia. Quien visita solo el centro histórico vuelve con la imagen opuesta. Las dos partes se explican mutuamente, y la media hora de auto que las separa es probablemente el trayecto más instructivo de la ciudad.
Un consejo práctico
El clima decide el recorrido más que cualquier guía. De noviembre a marzo se camina solo en las primeras horas del día y después de las cinco de la tarde; en las horas centrales se está adentro. En los meses secos, de mayo a agosto, se camina todo el día con una luz baja y excelente para fotografiar.
El resto es disposición a detenerse. En una ciudad que vive mucho sobre las veredas, la conversación con la yuyera de la esquina forma parte del recorrido.
Fuentes y referencias
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