Naturaleza
El lapacho, el calendario florecido de Asunción
Durante pocas semanas al año la ciudad cambia de color: árboles completamente pelados se cubren de rosa o de amarillo antes de rehacer las hojas.
En agosto Asunción es una ciudad con muchos árboles pelados. Después, en una semana, algunos de esos árboles se vuelven enteramente rosados. No parcialmente: enteramente, sin una sola hoja verde que interrumpa el color.
Por qué el efecto es tan fuerte
El lapacho — tajy en guaraní — pertenece a un grupo de especies que florecen antes de emitir las hojas nuevas. La planta usa las reservas acumuladas para producir toda la floración en pocos días, sobre las ramas desnudas, y solo después reconstruye la copa.
Ese comportamiento, que los botánicos llaman floración precoz, explica el impacto visual: sin follaje verde que diluya el color, un árbol adulto en flor se convierte en un bloque compacto de rosa o de amarillo intenso. En las calles donde los lapachos fueron plantados en fila, el efecto atraviesa manzanas enteras.
Rosado y amarillo
Las dos variedades más familiares en el paisaje urbano paraguayo son la de flor rosada y la de flor amarilla, y no florecen al mismo tiempo. El amarillo tiende a adelantarse, el rosado llega poco después, con unas semanas de superposición.
El lapacho es el árbol nacional del Paraguay y aparece continuamente en la toponimia, en los nombres de locales y empresas, en las canciones. Su madera es tradicionalmente apreciada por su dureza y durabilidad, y la corteza tiene usos en la medicina popular — un terreno en el que conviene ser prudente y no repetir afirmaciones terapéuticas no verificadas.
Un calendario natural
En el Paraguay urbano la floración del lapacho funciona como una señal estacional compartida. Marca el final del invierno seco y el comienzo del período en el que las temperaturas suben rápido. Para quien llega de un clima templado, donde la primavera es un proceso lento y gradual, la brusca simultaneidad del cambio es una de las sorpresas más inmediatas.
La intensidad cambia de un año a otro. Un invierno más seco produce floraciones más concentradas y espectaculares; un año lluvioso las distribuye y las atenúa. Es una de las pocas variables climáticas sobre las que, en una conversación en Asunción en agosto, todo el mundo tiene una opinión.
Dónde mirarlo
No hace falta ir lejos. Las avenidas y las plazas de Asunción tienen muchos, y algunos edificios históricos del centro están acompañados por ejemplares adultos que, en la semana justa, reescriben por completo su fachada.
Vale la pena tenerlo en cuenta al planificar un viaje de trabajo: el final de agosto y septiembre no son solo un buen momento climático para venir a Paraguay. Son también el momento en que la ciudad está, sin discusión, en su mejor forma.
Fuentes y referencias
Seguir leyendo